Palabras

La escuela en toda sociedad es viva imagen de de deseos y aspiraciones generales de un pais.

Por eso su programación cambia tanto, según desde donde sopla el viento político.

Abierta es una escuela cuando no se cierra sobre un interés concreto y un proyecto ideológico único y excluyente.

Mi intención ha sido evitar estos pecados capitales.

Para ambos casos hay numerosos ejemplos.

Decía Erich Kaestner, un escritor alemán, que si hubiera nacido una calle más ariba no habría sido escritor sino juez o político.

La sociedad abierta y dinámica necesita todos los talentos y no le bastan los cotos y zonas de reserva para unos pocos.

En Barranquilla también fui profesor de filosofía en el Instituto Experimental del Atlántico, escuela fundada por el profesor Assa.

Quedé muy satisfecho del trabajo docente con aquellos alumnos, que también son de estos años setenta.

El otro ejemplo negativo es la escuela indoctrinada que los comunistas alemanes crearon y que ha sido copiada en muchos paises.

Con el pretexto de crear justicia social se eliminaba la libertad de pensamiento.

Ante ese temor a la razón crítica siempre es digno recordar la Escuela de Frankfurt y la sencilla sentencia del ilustrado Manuel Kant que para la libre autonomía de la persona se necesita el libre juego de las ideas.

Ese concepto fundamental del idealismo alemán, es tan vigente hoy como hace doscientos años.

En Mayo próximo disertaré en la Universidad de Sevilla sobre ese tema y si es de interés, parte de ese discurso, entraría en la charla en Bogotá.

Tambíen lo podré anticipar por escrito.

Los interesados podrían informarse y se establecería tal vez un diálogo actualizando el tema en lugar de un monólogo mío.

Ya saben uds que soy amigo del diálogo.

Siempre me causa sorpresa y un poco de cofusión porque no puedo creer que tanta gente se interesen por mí.

Para conocer algo de lo que he hecho y pienso te envío con la presente dos carpetas con textos escritos por mí, todos tratando temas de Colombia.

Los he escrito en primer lugar para guardar mi propia memoria y por eso en parte son muy subjetivas.

Pero naturalmente reflejan el hecho que Colombia me ha cambiado a mí. Se puede decir que ha hecho encontrarme a mi mismo. Allí empecé a escribir en español, cambiando practicamente mi idioma, y allí comencé improvisando como escultor.

Todo eso lo he continuado y me mantiene vivo y despierto.

Me alegró tener contactos con exalumnos del Colegio Alemán que fué un lugar especial para mí porque veía que el trabajo rendía frutos.

Repasé los anuarios y no encontré su foto (Jorge García) para refrescar la memoria que aun no me falla mucho.

Eso de la invitación me parece una aventura inesperada e inmerecida.

Es cierto que fui un lector de la obra de García Marquez mucho antes de su promoción como premio Nobel.

Pero no he sido un estudioso especializado en ello.

Fuera de mi trabajo en el colegio, di clases en la Universidad del Atlántico y colaboré en el Instituto Experimental del Profesor Assa como profesor de filosofía.

También publiqué un libro de trabajo para esta asignatura.

Escibí numerosos ensayos publicados en el Diario del Caribe de entonces y participé con una ponencia sobre La Escuela de Frankfurt en la Universidad Nacional de Bogotá.

Inicié un cineforo en el CA y transformé el anuario del CA en una revista cultural.

Allí , en el de 1978, se encuentra una extensa documentación sobre el grupo de escritores costeños.

En el centro se halla una descripción sobre la matanza en Ciénaga.

Después de mi salida de Colombia he seguido escribiendo y bajo el título, Una Mirada Atrás, tengo numerosos ensayos y relatos de ficción sobre lo que durante años fue mi segunda patria.

Acompaño este email con un ejemplo donde aparece una escena que recuerda el ambiente de Macondo.

Es dedicado al general Bolívar y a su ˝inesperada reaparición” en la actualidad.

Es muy grande lo que espera de mí. Sin embargo haré lo que pueda.

Siempre he tratado de ser actual.

La historia de la filosofía ha sido un pretexto para enfocar la actualidad en compañía con mis alumnos.

El conocimiento muerto no es enseñanza de nada y a veces encontramos que un muerto – como Bolívar – en algunos aspectos bien puede ser nuestro hermano.

Acompaño este email con unos documentos y me siento un poco avergonzado porque los guardé entre mis papeles como recuerdos de Barranquilla.

En el diario El Heraldo, el profesor Assa me dedicó palabras demasiado elogiosas.

No era para tanto.

Pero algunas cosas si pueden ser verdad.

Por lo menos en la referencia al esfuerzo que traté de poner en lo que hacía.

Cordialmente

Manfred Peter

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: